Un alpinista y su mujer

En su habitación

se encuentran un alpinista y su mujer,

la abrazó y se miraron en el espejo,

y él se dispuso a contarle

lo que había visto en el día de ayer.

….

Caminé y subí por bellas laderas,

maravillado de sus colores,

de sus texturas y de sus olores,

respiré…

aire limpio, tranquilidad,

un lugar donde soñar,

de sitios inhóspitos

donde nadie más ha podido llegar,

con sus curvas y sus rectas,

necesarias para no aburrirse

y poderse uno deleitar.

Sin imperfecciones,

con zonas más rocosas,

sendas acolchadas

que te hacen flotar,

montañas perfectas,

de valles donde anidar

y sus deleitosos manantiales

de agua tibia

en los que recuperas

las fuerzas para poder avanzar.

Cuando acampas en sus praderas,

olvidas todo aquello que te hace mal,

quisieras captar ese sentimiento de plenitud,

quisieras captar la luz que desprende,

cuando el sol de nuevo día le da.

¿Eres capaz de ver su belleza

a través de mí?

Pues no me mires así, cariño

estoy hablando de ti,

y si no te lo crees,

tan solo has de mirar ahí.

One response to “Un alpinista y su mujer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s