Besar su boca, mi señora.

Si supierais que sois dueña

de esta alma que os adora

y con morir ando deseando

de besar su boca, mi señora.

De rojo carmín son sus labios,

exquisitos mi bella dama

que avivan mis sentidos

y mi cuerpo los reclama.

Ansío lo que la fruta tiene,

el roce con sus labios me azora,

disfrutando lo que más anhelo:

de besar su boca, mi señora.

¡Y qué desdicha la mía!

que veo como os toca

pues tan solo con pensarlo,

mi corazón se me desboca.

Pero en el arte de quereros,

es mi amor lo que aflora,

atraído y seducido

de besar su boca, mi señora.

Mi piel

Con hilo de palabras

hallo cosida mi piel,

de sueños enfrascados

en caricias del ayer.

Bordasteis a mano

vuestra forma de querer

y no hay forma alguna

de que ahora me sea fiel.

Pues busca sedienta

que le deis de beber

de este amor furtivo

que no debió de florecer.

Don dinero

Como el viento raudo

que se expande en segundos,

alcanzaste el poder

conquistando el mundo.

Vestido de oro, metal o papel,

haces del pobre, rico

del honrado, necio.

Desde que nace hasta su vejez

le otorgas al hombre un precio.

Postrado, con la soga al cuello

dictaminas su sentencia,

apretando al pobre,

perdonando al opulento.

Agua, aire, comida, sueño

eres tan vital, como dueño.

Me gustaría estar en otra parte, pero no puedo.

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Voy de camino a casa y en lo único en lo que pienso es que me gustaría que el tiempo se detuviera para poder seguir conduciendo, ¿a donde? no lo se pero a casa no, hoy no. No tengo fuerzas para enfrentarme a ti. La misma historia se repite una y otra vez y siento como poco a poco me voy perdiendo en esta relación, hasta el punto de que ya ni siquiera sé lo que siento. Me encanta mi trabajo pero llevo días en los que me veo haciendo siempre lo mismo, simplemente me dejo llevar. Cansad@ de que me digan como vivir, de ser empujad@ a lo que se supone que debe ser. Necesito un cambio, un respiro pero no sé como hacerlo porque tengo “responsabilidades” y son de esas que no puedes darle la espalda porque te necesitan. Al menos si tuviera un poco de comprensión por tu parte no me sentiría tan sol@, tan perdid@. Me gustaría estar en otra parte, pero no puedo.

La pieza que no encaja

Ahí están, otra vez. Me pongo la música para intentar acallarlos pero no hay manera. No sé que he hecho mal. ¿Alguien sabe lo que estar rodeado de gente y sin embargo, estar totalmente solo?Amigos de etiqueta, te quieren cuando necesitan algo pero te humillan, te dejan tirado cuando menos te lo esperas pero cuando más los necesitas. “Eres un bicho raro”, ¿Porque?, ¿Porque me insultas?, ¿Qué te he hecho?. Haga lo que haga esta mal, todo es un motivo para burlarse de mí. Parece divertido empujarme y tirarme al suelo, pegarme y tirarme del pelo… “Miralo como se mueve”, “Qué pelele, qué rápido cae”. ¿Porque me llamáis para luego cuchichear entre vosotros? Sé que estáis hablando de mí, no soy idiota. Me pedís opinión, ¿para qué? Mi opinión no vale una mierda porque no se ajusta a lo que queréis y me castigáis por ello, no es justo. Estoy cansado, agotado. Siempre que me doy la vuelta os encuentro allí recordándome que no valgo una mierda. No soy suficiente: suficientemente inteligente, suficientemente atractivo, suficientemente simpático. Será por eso que no encajo. No encuentro mi lugar, en cada persona en la que me apoyo termina jodiéndome o dándome la espalda. Grito pero nadie escucha. Soy la pieza que no encaja en el puzzle. Mi vida me pesa demasiado, ¿Será así siempre?Si es así, no quiero vivirla.