Nunca se sabe

Fuimos un etéreo pero precioso despertar,
fuimos, siempre fuimos
las dos piezas del puzzle que se adaptan sin más.

Pero la vida nos cambió de molde,
nuestros caminos tomaron dos direcciones.
Lo que fue, dejó de ser
pero nunca, compañero, nos dejamos de querer.

Siempre quisimos volver a probar,
pero cuando yo libre estaba, tú acababas de volar
y cuando tu me buscabas, yo ya quería a alguien más.

Teníamos el respeto y la mutua admiración,
nos teníamos el uno al otro y aún desde lejos
nos llamábamos a veces para para apoyarnos los dos.

Pensamos que nunca podría ser
que éramos ya parte de otro juego,
pero míranos aquí,
queriéndonos y empezando de nuevo.

El más dulce de los sueños.

Y aquí nos encontramos, frente a frente agachados sin decirnos ni una sola palabra. Tú, el personaje de una novela de amor que acaba en desastre, yo, la soñadora de tus caricias y tus besos. No puedes más, lo sé, lo siento y me duele verte así. Quisiera decirte lo que te quiero, besarte sin decirte un hasta luego, pero no puedo. Asique me quedaré sentada a tu lado, te cogeré la mano y no diré nada, simplemente te abrazaré con el silencio, te daré mi aliento con mi respiración, cerraré contigo los ojos para pasar juntos el sufrimiento, porque siempre serás mi amigo y el más dulce de mis sueños.

Soy mujer

Soy mujer

A ti que menosprecias a la mujer:

Yo…SOY MUJER, antónimo de muñeca de cristal de fácil rotura que has de tratar con delicadeza y que no sirve para nada más que decorar. Has de saber que tengo mucha resistencia y mucha fuerza, más de lo que te puedes llegar a imaginar. No existen los imposibles ni para ti ni para mi. Si yo lo quiero lo consigo, sea de la forma que sea, así que no me vengas con comentarios sin sentido, con malas caras de orgullo malherido, porque yo sé algo que tú decides creer que no debería saber o hacer. Somos inteligentes, intuitivas, con capacidad de mando, resilientes, intrépidas y si quieres, sigo sumando. Basta de ponernos peros, basta de creeros reyes del reino porque en este reino, señores, gobernamos los dos en equipo. Así es como se hace. Ya estamos cansadas de que nos hagáis de menos, de que no nos deis el valor que tenemos. Tú y yo somos la suma de dos cincos que pueden otorgar diferencias en su forma, pero a la hora de operar ambos tenemos el mismo valor, y si sumamos, el resultado es de 10. Imagínate como sería, si en vez de ver lo que no tenemos, os fijárais en lo que sí poseemos. Pero sois demasiado ignorantes para daros cuenta de lo que tenéis delante.