Un viaje en Kayat

Había una vez,
dos amigas mayorcitas
que aburridas de lo de siempre
decidieron dar una vueltecilla.

Andar para qué
mejor ir en kayat,
pues querían ir a ver
las playas que ocultas están.

Era su primera vez
y estaban emocionadas,
escuchaban al profesor
o más bien le “admiraban”

Ponte tú delante y yo detrás…
¡¡Espera!!No apartes la canoa
que me voy a matar.

Que no aparto la canoa,
que se va sin más…
Uy si que se ha hundido.
Yo, no digo ná.

¿Estás queriendo decir algo?
Porque si es así…

¡Cuidao! Que me voy a espatarrar.
¡Pero no te alejes de la orilla
que me vas a desvirgar!

Si claro a esta edad,
no te flipes María Antoñeta
que de virgen no tienes
ni la etiqueta.

Ya estamos tardando
que hay que ir detrás del profesor
y míranos aquí
siendo un Picasso a color.

Las amigas se dispusieron a navegar
pero había demasiada falta de coordinación.
Fueron derechitas a la mar,
fuera del grupo de iniciación.

¿Pero se puede saber que haces?

Como no remes bien te vas a enterar,
te voy a pegar un estacazo
que de la propulsión del golpe
vas a llegar.

Izquierda, derecha
hacia un lado y hacia otro.
Izquierda, derecha
¡Me acabas de mojar to’ el morro!

No te rías que te tiro,
que por culpa tuya
tengo agua,
hasta en el canalillo.

Si de por sí rema mal
ahora pierde fuelle.
¡Señor dame paciencia!
Que nunca vio a Espinete.

Tras risas incesantes
lograron llegar a las playas,
lo único que lo hicieron
empapadas y exhaustas.

Bendito sea, que sofoco
Me tengo que buscar otra amiga
Que aquí lo hago yo todo.
(Dijo riéndose)

Mira que te cuenteeee.
Yo aquí me bajo.
Dimito,
que me lleve la corriente.

Hay medusas,
me da igual
total si sigo contigo
me vas a matar.

Exagerada,
sube que hay que regresar
verás como ahora lo hago genial.

Nada no había manera,
terminaron la jornada
agachadas,
como dos abuelas.

Mira nos tiemblan las canillas
Uuuuy que láaaastima
Esto ni con vitaminas.

Por dios,
me he quedado con la postura del motociclista.
No puedo hacer el giro de acelerar
ni tan solo una pizca.

Cuando llegue a mi casa
le voy a decir al chinche de mi marido
que como me toque la carrocería
va a fregar platos
hasta el final de mis días.

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