Volé para otro lado

Vienes a tocar mi puerta para ver si te abro, para ver “cómo estoy”, si estoy disponible y si eso, nos tomamos algo. Y lo estoy, después de hace tanto tiempo te abro la puerta dejándote paso. Pero ya no soy la de ayer pues tengo el cartel colgado de fuera del alcance de tus manos. Pero no quieres verlo, lo ignoras y te acercas, vuelves hacer lo que ya sabía de antemano. Amigos dijimos, pero sigues en tus trece volviendo a por lo de siempre, volviendo al lugar equivocado. Es una pena, pensé que eras diferente y al final es el mismo resultado, eso es lo que me demostraste y lo que me has demostrado. No tengo ningún tipo de valor para ti más allá de saciar tu necesidad, es una pena pero yo ya volé para otro lado.

Objetivo que no pareces alcanzar

Muchas veces en la vida nos marcamos objetivos que queremos y deseamos alcanzar porque creemos que tenerlos nos hará felices. En el trabajo, por ejemplo, creemos que determinadas condiciones laborales nos proporcionarán más tiempo, más dinero o más prestigio. Todo esto está muy bien, ya que los objetivos nos inducen al movimiento, nos hacen tener una motivación y por tanto una razón por la que vivir. El problema viene dado cuando nos anclamos en ese objetivo sin ser conscientes de que tenemos todo un camino que recorrer. Vivimos en el futuro (que no existe aún) y nos alejamos del presente (que es lo que existe y es nuestro futuro más cercano). Cuando vivimos así, empezamos a tener frustración por no alcanzar lo que estamos buscando y si nos encontramos con inconvenientes que aplazan la consecución de dicho objetivo, empezamos a sentir rabia, desmotivación y entramos en un círculo vicioso de “no quiero esto, quiero salir de aquí ya”. ¿Por qué no en lugar de luchar en contra la marea por aquello que no podemos tener, no nos centramos en lo que tenemos?¿Por qué no mejor abrimos nuestra visión a todo aquello que la vida nos aporta en forma de aprendizajes, vivencias y sensaciones?¿Por qué no nos dejamos llevar por el hoy?Quizás hay cosas que haya que ver primero, gestionar o valorar, sentir y vivir antes de llegar. Si el objetivo ha de ser, será siempre y cuando tú te muevas hacia él pero no te obceques en él o te perderás otras muchas cosas. Escúchate, experimenta cosas nuevas y vive. Toma decisiones pero desde fuera de la posición de “eso es lo mejor para mí” porque eso no lo sabes aún. La vida da muchas vueltas y lo que creemos que es lo mejor, no siempre lo es o simplemente aparece algo que nos da un giro de 180 grados y nos sorprende completamente. Por lo cual, márcate el objetivo pero échale un vistazo sólo de vez en cuando, no te pierdas lo que puede ser por lo que crees que puede ser.

Y si no te encuentras bien con tu presente, cámbialo porque eso sí es lo que puedes hacer. Si no puedes porque hay facturas que pagar, mira a tu alrededor, date tiempo para ello y piensa qué es lo que se puede hacer para sentirte mejor, qué otras cosas hay que te inyectan y te conectan a la vida. El trabajo muchas de las veces es un medio para un fin, no es el fin último. Haz lo que te llena, lo que esté en sintonía contigo mismo, lo que sea coherente contigo mismo. Creer saber qué es lo mejor para uno, no es una verdad absoluta es sólo una creencia porque la felicidad siempre se encuentra en el momento presente.

No soy perfecta, ni lo pretendo ser

“No se puede ser tan perfecta”
Y, ¿quién dijo que lo fuera?
Soy como el cristal 
pues resistente soy por fuera
más un sólo golpe 
hace que me rompa y desvanezca.

Me gusta hacer de todo
y me gusta hacerlo bien.
Eso no quiere decir que sea 
experta al cien por cien. 

Bien hablada y muy correcta me dicen,
si quiere soy borrega de los pies a las narices.

No soy perfecta, me equivoco 
¿Sabe usted?
La cuestión es que me gusta ser mi 
mejor versión, todo lo que pueda llegar a ser.
Que no se diga señor que al menos yo no lo intenté. 

Elegí ser yo

Es curioso cómo nos pasamos la vida buscando aquello que nos hace feliz, persiguiendo sueños que nos imaginamos. Queriendo ser aquello que la sociedad nos ha dicho que deberíamos ser o aquello que nosotros mismos creemos en un principio que deberíamos ser. Pero en algún punto de nuestro camino nos damos cuenta que todas esas cosas no tienen el valor que le dábamos. Un atardecer mientras conduzco, no necesito más que lo que la naturaleza me da. Y eso, me hace inmensamente feliz. Simplemente ser con las pequeñas cosas de la vida. Podría decir que me falta dinero, podría decir que me falta alguien con quién compartir mi vida y un buen trabajo que me de la estabilidad que haga que no me preocupe todos los días. Podría decirlo pero no lo haré porque tengo lo que necesito y lo que para mí es lo más importante, mi paz interior. Soy feliz aunque para muchos no tenga nada. Abrir la ventana, sentir el aire fresco con el aroma de la tierra mojada. Entre claros y oscuros, vislumbro una vida ya lejana. Hice lo correcto, elegí vivir a mi manera. Elegí ver, sentir, reír, llorar y soñar como un niño. Elegí construirlo todo desde la nada. Elegí ser yo y eso, me llena el alma.

Fuimos

Fuimos como el cometa que pasa por 
el cielo una noche inesperada, 
brillante, sin ruido. 

Fuimos y sentimos cada latido pero 
nuestros errores, los tuyos y los míos, 
desvanecieron lo que podría haber sido. 

Fuimos un quiero y no puedo, 
un si pero no es el momento,
un ni contigo ni sin ti,
un ya fue, un ya me ido. 

¿Volveremos a converger?
Sólo el tiempo lo sabe.
Lo que yo si sé 
es que deseo que todo te vaya bien.

Porque fuimos,
es que me quedo con todo lo bueno 
de haberte conocido. 

Navidades con la cuñá

Si tuviera que describirte 
lo haría sin pestañear
porque no hay tocapelotas
como tú, cuñá.

Que si el vinito por aquí
y las guirnaldas pijas por allá
pero de cena de buen buche 
ná de ná. 

Vestido de poco invierno,
calefacción pa'infartar,
no vaya a ser que se le costipe
la conchita de papá. 

Heidi parezco yo, 
como un tomate colorá
que hasta los carrillos del culo 
me piden agua helá.

Y la bandeja de los polvorones
pocos y sin azúcar.
Más deberías comer,
a ver si llegan unas navidades
en las que dejes de joder. 

Qué curioso es el amor dependiendo de quién te lo dé

Qué curioso es el amor y cómo cambia 
dependiendo de quién te lo dé.
A mi pareja no le admito que me ponga
la mano en la boca para que me calle
y a mi perro le digo: ¡Ooooh mi bebé!

Si mi pareja se tumba a mi lado con la
barriga al aire, le digo: ¡Anda tápate!
Mi perro hace lo mismo y bueno….
me derrito por él.

Si mi pareja me rompe una camisa 
le pongo fino y en el capitel.
Lo hace mi perrete y…
le compro otro juguete para que juegue con el.

Y si mi pareja se mete en mi espacio 
de la cama, le digo: el sofá prepárate.
Mi perro me puede aplastar la cara 
que estoy en la gloria con el.