Es hora de arreglarse

¡Por dios santo que cara!

¡A ver por donde empiezo!

Llevo días sin arreglarme

y es que con tanto trabajo,

en esta vida no hay quien pare.

Tengo unas cejas…

que no son dos, ¡son una!

se han hecho pareja,

y no hay quien las desuna.

Tengo unos poros…

muy negros y cabreados,

con carteles y banderas

me han echo un piquete:

¡De tu nariz y tu moflete

no nos moverás, no te pases de lista

o tu cara se hinchará!

Y que bigote señor mío,

que ni el mismísimo aznar

que si me hubiera visto en su día

se le quita la idea de gobernar.

¿No os ha pasado alguna vez…?

Estando en el supermercado

te pones a cantar,

ignorancia la tuya

de la gente que tienes detrás.

Qué esperas ingenuamente

que no te hallan escuchado,

aunque sabes en el fondo

que te han oído hasta en Malmojado.

Alargamos los brazos

como hacen las tortugas,

ahora en vez de bailar con delfines

bailamos con lechugas.

Y nos pasamos la vida

recorriendo pasillos,

volviéndote loco

buscando el membrillo.

Que no es porque no sepas donde está

sino porque te lo han cambiado

al menos eso te dices,

por no quedar como un empanado.

Hay quien se coloca en el pasillo principal

pues en el supermercado es muy fácil perderse,

otros terminan por llamar

porque no hay cojones de verse.

¿Y quién no ha agarrado un carro con los puños?

porque menudos calambrazos te pega

para que luego vengan por detrás

y te dejen patitiesa.

Y no hay cosa que más moleste

que tengas la fruta en la mano,

te tosan y con misma la pera,

te dan ganas de pegarlo.

Y no hay espacio en los pasillos

que alguna parte de tu persona

le ha dado por jugar al fútbol

con las latas, al estilo Maradona.

Una de refranes

Paseando por la plaza,

va caminando una chica

morena, esbelta y bonita.

Un chico va y le lanza:

Me lo figuro, me lo figuro,

según tendrás la cara tendrás el culo.

Se para y se da la vuelta

pues no piensa quedarse quieta.

Hombre loco y tonto,

para nada y para poco.

Ovaciones y risas

se van alzando sumisas.

A lo que él le contesta:

La belleza y la tontería

van siempre en compañía.

Hombre todo vanidad y fantasía,

el rey de la tontería.

¿Queréis seguir humillaros?

Porque tengo para rato,

entre dichos y refranes

os puedo dejar bien callados.

Mujer hermosa,

engreída y vanidosa.

Aquí la tenéis,

que se cree grandiosa.

Dicen que vuestro padre

anda de cabeza,

pues nadie se quiere casar

con la señorita “aspereza”.

Hombre muy parlero,

no escapa de embustero.

Confirmar vuestras fuentes

pues son malas serpientes.

A quien a mal árbol se arrima,

mala sombra le cobija.

Deberíais tener cuidado

no vaya ser que os den de lado.

Si gustáis, os reconforto

pues parece que os importo.

Con esos ojos que miráis,

sin duda alguna me desnudáis.

Quien fiado vende,

la mitad de lo vendido pierde.

No me satisfacen los burros galanes

resérvate mejor para tus amantes.

Hasta el pitufo

Déjame Juliana

que voy a poner los garbanzos

que viene Antoñico el guapo

a pegar martillazos.

Y estoy de un humor de perros

que no hay quién me aguante

porque el muy vivaracho,

estuvo dándole desde las nueve en adelante.

¡Mira como me arremango, mira!

Todo este todoterreno que aquí ves

como se pase de listo, le tiro del revés

Cuatro semanas lleva de fiestas

con señoritas que entran y salen

que si risas, jadeos y miles de cantares.

Y cuando fui a quejarme,

me dice el impresentado,

que antes podía haber llamado

y un descuentito haberme ofertado.

¿Qué te parece?

El pescuezo le arranco,

tomarme a mi por puta,

¡mira, mira, le corto hasta la batuta!

(25 minutos después)

¿Qué te dijo María, que vienes muy callada?

Fui y llamé al timbre

y en cuanto abrió la puerta

solté todo sin dejarme nada

tanto fue así, que mejor me hubiera quedado callada.

¿Por qué?

Le dije que de orgías nada,

que las furcias… que salgan,

que no son horas de la mañana,

para que hagan marranadas.

Que son todos unos impresentables,

él por cara dura

y ellas por listillas

que se bajan las bragas por unas perrillas.

Cuando sale mi madre y me dice:

Tranquila Olga, si quieres te hacemos un hueco

buenos consoladores tenemos, ahí te lo dejo.

Y me tiró un saco de boxeo.

Que vergüenza y que ridículo más absoluto

tan roja me puse, que se me escondió hasta el pitufo.

LA PRIMERA CITA

¡¡He aquí!! que quede constancia

del esfuerzo inhumano que una mujer ha de realizar

siendo más aún, cuando no es delgadita

y ha quedado con un hombre para su primera cita.

El suplicio empieza cuando hay que vestirse,

de primero las medias, que si tiras demasiado

te quedas sin ellas.

Y fijate tu qué casualidad

Que justamente no te quedan ni una más

Seguimos por la faja reductora…

introducirse en ella es una batalla campal,

tiras y tiras y no haces más que sudar.

Te recoges las carnes para meterlas

ya que no quieres que sobresalga

ni un kilito de más.

Cuando has conseguido entrar,

sigues tirando para poderla cerrar

mirando siempre que no te pilles

el michelín que asoma y quieras llorar.

Ahora viene el vestido que te has de poner,

sería sencillo si hubieras creído

que una talla más, es la que sueles tener.

Te lo metes por el cuello, ¡bien hecho!

lo jodido viene bajarlo del pecho

y no te digo nada con la cremallera

que pareces una bailarina flamenca

haciendo aspavientos y cantando jaberas.

Tocan por fin los tacones

esos zapatos que tienes y adoras

que no te hacen daño, te devoran

las medias, los pies y hasta el hueso

si te descuidas y te pasas de hora.

Pasamos al maquillaje

no hay sufrimiento, sólo asquete

pues de los pringues que te das

estas viscosa como los moquetes.

Qué si crema, base y antiojeras

máscara de pestañas y polvorete

te pintas de arriba a abajo

pareciendo, sin duda, un payasete.

Te miras la hora, llegas tarde.

No pasa nada, siempre hazle esperar

que vaya pidiendo y bebiendo

para poderte aprovechar

Pues cuando estéis en la cama

y te quiera desnudar,

ya estará bien calentito

para no ver tus carnes estallar.

Ten cuidado cuando te sirvan la cena,

pues con el trajín que has tenido

estás sacando los ojos de las cuencas

por el ansía de comer que te alberga.

Controlas a la bestia

y te comportas como las damas,

cuando realmente comerías

como una cerda a dentelladas.

Muy de vez en cuando miras el teléfono,

no para la hora, no para los sms

si no para fijarte que no te has dejado

nada entre los dientes.

Al baño más de una vez has de visitar

para controlar que todo sigue en su sitio

y te largas de allí sin más

porque con todo aquello que llevas puesto,

no hay cojones de mear.

La jodía de mi mujer

Saco todas mis armas

es momento del cortejo,

poniéndome mis mejores trapos

¡por fin se come conejo!

Como buen caballero

la voy acercando a la habitación,

con los ojos bien tapados le susurro

que está más buena que un bombón.

Mientras se ríe

voy dejando caer su vestido,

besándola y acariciándola

caemos en nuestro nido.

Y cuando llega el momento

de la máxima pasión…

se tira un pedo la jodía

para bajarme el subidón.

Queridos señores

¿no les ha pasado alguna vez

que les pone rubio platino

la cochina de su mujer?

Pálido y sin aire

por semejante desfachatez,

intento salir por la puerta

corriendo con el mástil en pie.

Y no contenta con casi matarme

que me dice la condenada,

que era un suspirito

de que vive enamorada.

¡Ay Señor!

¡Ay Señor! Qué locura

¡Bendita sea tu envergadura!

Posee mi alma, líbrame de la envidia,

perdoname por haber pecado

y sacúdeme como a un vil endemoniado.

Porque he sido mala, por ello ¡Pégame!

Porque he dicho tu nombre en vano, ¡Azótame!

Porque he cometido actos impuros ¡Sí señor, castigame!

Porque he codiciado los bienes ajenos, ¡señor que bienes!

¡Antoniaaa saca la basura!

Espera un momento Andrés

que me estoy confesando con el cura

rezándole al señor

por tanto pecado en desmesura