En tierras de Alidor. Parte 3

pirata

Bajo las aguas del estanque de los perdidos
se encuentra el tesoro que tanto ansiaban
más una leyenda escrita con rocas
decía que no lo sacaran.

Pues aquél que moviera el tesoro
una armada de guardias le esperaba,
señores de la noche
y demonios de aquellas aguas.

El más joven de los piratas,
la codicia del oro le cegaba
y como un loco sin cabeza
fue abriéndose paso
tirándose al agua.

Pero al mover el cofre
bramaron las entrañas de aquél lugar,
la tierra se abrió
y el agua desapareció sin más.

Fuertes tambores resonaban,
truenos, relámpagos y centellas
cubrían el cielo advirtiendo la llegada
de la muerte jamás contada
bajo las espadas de los “sin alma”.

Cien cadáveres se aproximaban,
iracundos y con sed de sangre
su capitán, el gran barbudo
poseía el zafiro dorado,
conocidos por muy pocos,
soñado por otros tantos
pero solo uno lo tuvo
hace ya unos tres mil años.

Los valientes batallaron
hierro con hierro
hueso contra piel
van cayendo los soldados
por la ira de los tres.

Exhaustos combatientes
miran de frente al capitán
tras haber derrotado
toda su tropa infernal.

Con una sonrisa maliciosa
y un chasquido de dedos,
el pirata calavera
hecha a arder
su cuerpo entero.

Con un grito de guerra
avanza hacia los aturdidos
con el sable en la mano
pone fin al más atrevido.

Más el segundo por la espalda llega
cogido fuertemente con la mano
ardiéndole hasta las cejas
ha dejado de ser humano.

“Por fin nos encontramos
viejo amigo de la infancia,
Capitán Furia es que te llaman
rey fuisteis, pirata eras
el más valiente de las aguas.

Pero a mi no me engañas
sólo eres un ignorante
débil que me robó lo que más amaba”

“Callad, estúpido
Yo no te robé nada
pues no era tu navío,
era el deseo de tu padre
que pasara más tarde a ser mío.
Devolverme, pues lo que me corresponde,
aquello que vuestro cuello lleva
ha llevado siempre mi nombre”

“Es cierto que dicen
que sin él, vida mortal tendrás.
Si esto es lo que más ansías
me lo tendréis de quitar”

Giros entre fuego,
luchas de poder,
hoja fina de metal
se hace con el zafiro aquel.

Ojos victoriosos,
rabia por perder,
el capitán calavera
por fin dejo de ser.

Así nuestro pirata
se hizo con el oro
viviendo otros tres mil años
alabado y temido por todos.

En tierras de Alidor. Parte 2

piratas

Tras varias horas de camino
han llegado al fin a la ciudad
de barrios sombríos,
y calles sin asfaltar.

En una gran avenida
de maleantes borrachos
y hombres casados
con mucho que callar,
caminan nuestros piratas
buscando a alguien a quién robar.

Diez jarras de licor
se han bebido
los valientes
de la mar.

Acompañados
todos ellos
de mujeres
de buen dar.

¡¡Arriba pon las copas
que tenemos que brindar
los piratas somos libres,
símbolos de libertad.

¡¡Alza el vino hermano
que debemos celebrar
las victorias conseguidas
y aquellas que vendrán!!

Mientras todos cantaban
el Capitán Furia logró robar
el mapa que tanto ansiaba
y que custodiaba un general.

Hombre lleno de pelo
grande como un gigante
de nombre se dice llamar,
Alcaráz, el guante.

Qué infortunio el suyo
que justo fue a vomitar
a las botas del superior
que pronto le hizo apresar.

Fuertes barrotes
no le dejan
al pirata
escapar.

A los demás,
un historia
los han contado
las mujeres
de aquel bar.

Hubo una conquista
en las tierras del Zarzal
un pirata valeroso,
apuesto y de armas tomar.
Consiguió la llave del tesoro.
Ese, que aquí enterrado está.

Dicen que es peor que la furia
de mil leones hambrientos.
más cuentan otros,
que es tranquilo
pero siniestro.

Gracias a aquellas palabras
sabían de quién se trataba
pues eran inconfundibles,
todo pirata lo envidiaba.

En las mazmorras del centro
entraron los cuatro.
Elixir de amor
para los carceleros,
sirvientes a merced
de los aventureros.

Abrieron las puertas
exigiendo lo suyo,
más salió corriendo
el capitán
rápido como el viento,
no se iba a quedar
ni un minuto allí dentro.

¡Sois estúpidos e incultos!
¿no sabéis leer pedazo ineptos?
Grandes son los carceleros
con muchas ansias de poseernos
no nos queda más que huir
o luchar contra ellos.

¡No quiero ser
carne de sus deseos,
una gota y no cientos.
Anda que distéis a uno,
a treinta fueron nada menos!

Mirar como miran
escalofríos me están dando
aquí os quedáis
que yo me voy marchando.

Algunos
por los pelos
no fueron
gozados.

Más las
espadas
todos ellos
con ahínco
levantaron.

Dos desafortunados
murieron en combate,
tres decidieron unirse
y emprender el nuevo viaje.

 

En tierras de Alidor. Parte 1

piratas2

Cinco barcos de piratas
navegando a estribor
tienen como destino,
el tesoro oculto
en las tierras de Alidor.

Luchan, van luchando
batallando con fervor.
Entre cañones y espadas
hay un pirata observador.

Capitán Furia
se dice llamar
por su maquiavélica templanza
y su forma de conquistar.

Con catalejo en mano
divisa en su frente
aquello que los demás
no advierten.

Cuán oscura es la mar
que amenaza los navíos,
que ni el más fuerte de los titanes
alcanza la gloria,
pues dos de ellos ya han caído.

No es el fuego
ni las armas,
son las garras de esas aguas
que te engullen sin piedad.
Más no hay temor alguno
para aquellos que es rival.

Cambio de rumbo
orzan los veleros,
van cayendo hombres
como la lluvia
en el mes de enero.

Aguas claras,
vientos amainados
van abriéndose paso
los más apremiados.

No tengáis prisa
compañeros
dejad que arrimen sus navíos
pues no sabemos que se esconden
tras las piedras del desvío.

El ruido de la suave brisa
y el chocar de las olas
los mantienen expectantes
y victoriosos a los que asoman.

Más un crujido ensordecedor
paraliza las aguas
a unos escasos metros de tierra
empiezan a salir
las míticas Balsabas.

Son pequeñas criaturas
de gran belleza y esplendor,
de etéreas formas
que la muerte guardan en su interior.

No hay grillete que las atrape
ni arma que las mate,
solo una mirada
y estas muerto al instante.

¡Cerrar los ojos incautos
o no llegaréis a la orilla,
no os dejéis seducir
y remar por vuestra vida!

Atrás, los débiles se van quedando.
Tan sólo cinco hombres
han conseguido pisar tierra firme
pero su camino, aún no ha terminado.

Daga de los Borges

daga

Maravillado os encontráis
por semejante daga,
de las tierras más altas procede
allí donde los reinos acaban.

Dicen que elige a quién la toma,
que le otorga la fuerza de mil bestias.
Acercaros, pues parece que os reclama.

¿Podéis sentir como arde?
¿Podéis ver los destellos de su alma?
El poder que se os ha concedido,
es para matar a los Ampalas.

Ahora sois el rey,
dueño, señor de la comarca.
¿Qué haréis pues,
libraréis al fin la batalla?

Fuente Adena

El gran conquistador decís llamaros,

os proclamáis el señor de mi reino

pero no sois más que un borracho necio.

¿Acaso habéis librado alguna batalla?

¿Sabéis al menos, blandir una espada?

Decís saber lo que quiere el pueblo

pero venís aquí y os coméis su comida

mentís, ultrajáis y robáis mis ciudades

¿y me suplicáis que os perdone la vida?

No voy a ser yo quien os sentencie

será vuestra Fuente Adena

la que os ponga las cadenas

que os llevarán a la muerte.

Id…os reclaman,

vuestra condena está escrita,

no hagáis esperar a vuestra gente

que tan fuerte os grita.

El poder de una mujer

Creíste hijo del diablo

que ganarías la batalla

que con vuestros soldados

no habría quién os ganara

Miradme pues, he aquí vuestra vencedora

aquella que golpeasteis y menospreciasteis

es quién sostiene hoy vuestra corona

Sin tropas, ni escudos

sin ninguna arma

caíste necio

bajo el poder de una dama

¿Cómo se siente pues, al ser derrotado

en vuestra propia casa

con vuestras propias tropas

y vuestras propias armas?

Moriréis al anochecer

así, amo, por fin aprenderéis

que no debéis subestimar

el poder de una mujer.