Aprendí

Aprendí, a llorar de puertas para afuera.
Aprendí a desliar la madeja
de problemas sin respuesta
y lo hice,
poniendo las cartas sobre la mesa.
Aprendí, a quererme para quererte
y no fue fácil,
no lo fue.

Pero hoy soy una mujer más fuerte
que sabe lo que quiere
aunque a veces no sabe o no entiende.

Aprendí, empezando por lo más fácil
¿Quién soy? ¿Qué siento?
Observar fue mi constante
mi brújula ponerle nombre
mi destino ser perseverante.

Aprendí y no fue fácil
pero hoy soy una mujer más fuerte
que sabe lo que quiere
qué es, porque puede.

Ansiedad social

1

Quiera ser capaz
de hablarte y que me hables
de sentirme cómoda contigo
de mirarte y no bloquearme
hacerlo, como un par de amigos.

Pero en su lugar,
me falta el aliento
las palabras no me salen
quizás porque soy consciente
de que no controlo
este pequeño instante.

Somos dos personas
totalmente desconocidas
¿podríamos ser amigos?
no lo sé,
pero no me dejo conocerte
porque tengo miedo
de que tú, puedas conocerme.

Y sé que no tiene sentido
porque sin conocerte
no puedo saber
si podemos ser amigo o enemigos.

Hace tiempo entendí

Hace tiempo entendí
que las cosas te afectan
en la medida que dejas
que te afecten,
pues sólo tú eres dueñ@
de decidir lo que te conviene.

El pasado siempre influye
pero no determina,
el presente jode
pero es breve,
y el futuro no existe
asique ¿a qué temes?

Pregúntate que persona quieres ser,
analiza lo que sientes,
ponle nombre.
Haz que las cosas y la gente
te sumen y no te resten.

Trabaja en ti,
sé una versión mejor de ti mismo
si algo no te gusta, cámbialo
y si no puedes, cambia la perspectiva
pero hazlo
porque parado
no llegarás nunca a la salida.

Darle sentido a la vida

cima-montaña

Cariño…
ya por fin eres mayor
para poder entender
porque no pedimos deseos
cuando cumplimos años
y las velas vemos encender.

En su lugar,
nos marcamos un objetivo
algo que queremos hacer
así tu vida tendrá sentido,
tendrás algo por lo que luchar
y crecer.

Tu propósito siempre es algo personal
que en un año puedas alcanzar,
por tonto que te parezca,
eso te hará ver que siempre hay más.

Podrás mirar hacia atrás
y ver lo que has conseguido
año tras año,
todo lo que has vivido.

Así cuando sientas que pierdes el camino
y las demás metas no veas cumplir
te recordará quien eres
por lo que has peleado
para llegar hasta allí.

Había una vez

Había una vez
tres niños y una madre,
ésta les enseñó
un hermoso aprendizaje.

Un cinco de febrero
les regaló unas semillas,
les dijo que debían plantarlas
y regarlas día a día.

Todos se preguntaron
que sentido tenía
pues aquel regalo
de nada les servía.

Su madre les dijo
que si cuidaban la planta
frutos grandes les daría
y además sabrían
que tipo de persona serían.

Pasaron las semanas…
el uno seguía regando con alegría,
el segundo dubitativo
empezó a decir que no sabía,
empezó a cuestionarse si hacía bien lo que hacía.
Y un tercero dijo que era absurdo
dejándolo al siguiente día.

Meses más tarde,
el segundo deprimido dijo que se rendía
pues había esperado demasiado
y era muy complicado cuidar la planta
pues seguía diciendo que no sabía.

Un año después,
el primero consiguió tener frutos
mientras que los demás
no disfrutaron de ninguno.

Entonces su madre les preguntó:
¿Sabéis porque el si tiene y vosotros no?
No es el hecho de que os halláis rendido,
tan solo es una cuestión de percepción.

Vuestro hermano siempre creyó en sí mismo
en lo que podía llegar ser y hacer
la vida no te regala nada
te lo has de merecer.

En todo lo que hagáis
debéis ser constantes
pues de lo contrario
nada lograréis.

Y si algo no sabéis,
hacer como hacen las plantas
y salir a buscar lo que necesitéis
pues ellas cuando no tienen luz
colocan sus hojas hacia donde el sol esté.

De ese modo llegaréis a ser grandes,
de ese modo sobreviviréis,
y seréis felices porque hermosos frutos recogeréis.