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Diminuta

Cuenta la leyenda
que las diminutas
son seres especiales
difíciles de encontrar,
pero sí lo haces
eres afortunada como la que más.

Yo por suerte
me encontré con una
de gran corazón,
tan bella por fuera
como por dentro.
Tanto es así,
que su cariño me regaló.

A ella a veces no se la ve
pero se la siente,
junto a ti,
ella siempre está presente.

Pues tiene el gran don
de que conociéndola
tu vida cambie
pero a mejor.

Nada es suficiente

Me duelen los reproches
enfrascados en supuestas verdades,
los “no me quieres” cada vez que te veo.
Y no entiendes
que quisiera pasar tiempo contigo,
joder que te quiero
pero me lo pones tan difícil
que a veces creo
que nada es suficiente,
que de mí…
no te vale ningún tipo de gesto.

Y estoy cansada…
de intentar complacerte
de medir mis palabras
de no hacerte ningún feo.
Estoy harta de cargar
con una responsabilidad que no me toca
no es mi culpa que no seas feliz.
Lo siento,
necesito echarte de menos
ahora mismo me asfixio, no puedo.

Aprendí

Aprendí, a llorar de puertas para afuera.
Aprendí a desliar la madeja
de problemas sin respuesta
y lo hice,
poniendo las cartas sobre la mesa.
Aprendí, a quererme para quererte
y no fue fácil,
no lo fue.

Pero hoy soy una mujer más fuerte
que sabe lo que quiere
aunque a veces no sabe o no entiende.

Aprendí, empezando por lo más fácil
¿Quién soy? ¿Qué siento?
Observar fue mi constante
mi brújula ponerle nombre
mi destino ser perseverante.

Aprendí y no fue fácil
pero hoy soy una mujer más fuerte
que sabe lo que quiere
qué es, porque puede.

Por bandera

Juguemos… ¿ Alguien se atreve a escribir el final de esta poesía?

Cabalgaré hasta que muera
con ahínco seguiré buscando
para encontrar la bandera
por la que seguimos luchando.

Malignos Ogros,
Ondinas y silfos
custodian las tierras
por las que yo ando.

¡Venid conmigo
cantemos bien alto!
Ahuyentemos a las bestias
que hoy creen estar al mando.

Y así fue que se unieron
los humanos mano a mano
espadas al cielo,
por la paz batallaron.

Origami

1

Se tenía que ir de viaje,
era piloto de vuelo
y como en cada despedida
le regaló un origami nuevo.

Se lo escondía en la cocina
para que descubriera su juego,
era una sorpresa,
era un hasta luego.

Era un ave rapaz
como su dueño,
quería hacerla reír
con tonterías
para que no pensara
en su mayor miedo.

Perderlo.

En esta última le dijo
el sentido de todo esto
“Siempre que sonríes
iluminas el cielo,
síguelo haciendo mi amor
porque me guía
para volver de nuevo”